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Enolaria, inicio
Botella de Clos Baltasar, D.O. Calatayud

San Alejandro · D.O. Calatayud

Clos Baltasar

18,11 €750 ml · 15% vol

Nariz sutil con notas de especias (clavo, canela, cardamomo), licor de cereza y naranja dulce. En boca es sedoso, con una golosidad varietal complementada por una acidez refrescante y unos taninos de gran precisión. En su conjunto nos ofrece la tipicidad de Garnacha de montaña criada con dedicación y paciencia

Formato
1
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Variedades
Garnacha
Viñedo
Garnacha vieja de colina procedente de una selección de pequeñas parcelas de viñedo de los pueblos de Atea y Acered (Sierra Santa Cruz), en el corazón de la cordillera ibérica. Suelos de monte y pizarra roja. Altitud media de 900 metros. Entre los criterios de selección de este viñedo se incluye las orientaciones norte con menores horas de sol, buscando el carácter más floral y continental
Elaboración
25% de la uva despalillada, 75% de racimos completos. Maceración en frío, fermentación a baja temperatura en tinas de madera y depósitos de cemento alrededor de 21 días. Combinación de crianza en huevos Nomblot y barricas de 300 y 500 litros de roble francés

Ficha de cata

Clos Baltasar

D.O.
Calatayud
Uva
Garnacha
Añada
2021
Alcohol
15%

La opinión del enólogo

Balbino Lacosta

Enólogo de Enolaria

Este vino refleja el ánimo de la bodega en recuperar a través de nuevas elaboraciones las sensaciones de las viejas Garnachas.

Se han rastreado pequeños corros viejos que puedan aportar esa tipicidad resguardada en la memoria episódica de las antiguas generaciones. Destacan aquellos con la orientación y la altitud que permiten maduraciones más frescas y menos sensaciones alcohólicas.

La búsqueda ha conducido al rescate de pequeñas parcelas plantadas a Marco Real (distancia de 2,20 x 2,20 mts. entre las cepas) de Garnacha vieja fina injertada sobre Rupestris, patrón que, en el pasado, hacía el viñedo muy resistente a las condiciones de secano y suelos rocosos (cuarcita, pizarra y areniscas), entre las que se desparraman cepajes sueltos de Miguel de Arcos, Bobal y Moristel, vestigios de su antigüedad.

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En los términos municipales de Atea y Acered, en la Sierra de Santa Cruz, en la Cordillera Ibérica, los suelos de monte y pizarra, trazan bellas colinas rojas a 900 metros, ideales para cultivar la emblemática Garnacha de Aragón.

La brema se realiza manualmente.

Una vez en la bodega, se despalilla el 25% de la uva y el 75% restante se macera con racimos enteros, combinando en frío las tinas de madera con depósitos de cemento durante tres semanas.

La crianza se combina en huevos de cemento (Nomblot), que permiten una evolución más lenta y en barricas de roble francés de 500 litros.

Su disfrute en nariz nos reencuentra con el aroma floral de la rosa canina, protegida del cierzo entre agavanzos, hermosa voz prerromana que nos despierta el recuerdo del escaramujo entre el rumor de los tábanos.

Nuestra Garnacha fina recoge el calor del tórrido verano de la comarca de Bílbilis y lo metamorfosea en la zarzamora de monte.

Desposado con la barrica francesa y recogida en nuestro paladar, nos revela notas de clavo y canela entre cardamomo.

La lengua chasquea y busca, deslindando entre el licor de cereza para encontrar el premio final de la bergamota.

El paso final de boca deja un prolongado eco de glicirricina, el regaliz de palo de nuestra juventud, que nos reafirma en la edad del viñedo.

Tómese entre 15 y 16ª de temperatura, sobre un mantel rojo que lo anima o uno rosa que fortalece su pigmento.

Deben evitarse manteles beige, pajas, amarillos o verdes. Los blancos son correctos.

No es necesario decantarlo.

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