La opinión del enólogo
Balbino Lacosta
Enólogo de EnolariaQueda uno sorprendido siempre en Casa Unai, con sus descubrimientos del mostagán.
Garnacha Antiqua, tiene la raza de las viejas garnachas aragonesas, que regurgitaron del desastre filoxérico y recuperaron una parte del recóndito Somontano.
Basta contemplar desde este rincón de la Sierra de Ubiergo, todo el valle de Secastilla, plagado de viñedos.
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Cuando entramos en las viñas de la Garnacha Antiqua, basta con ver las formas de poda, todavía muchas de ellas marcando la cruz perfecta, para comprender que fueron podadas por sabias manos, que no corrían al paso del jornal, sino de la sapiencia.
De tonos rojo picota, el vino rompe en la copa con autoridad, legando una precisa cadencia que parece querer augurar la edad y profundidad del vino.
Despliega sus aromas entre los agavanzos y los efluvios de la rosa canina, fieles compañeros de viaje de las viejas garnachas.
Viña vendimiada a mano, con falcino, la vieja herencia de la hoz romana, donde una mano sujeta y percibe a la vez la suavidad y la turgencia de los pequeños racimos de garnacha azulada y vieja, mientras la otra corta.
Quien pudiera decir que romperá con esa violencia en el trujal para destapar los ecos de la zarzamora de monte, acompañados por las notas inequívocas de la pimienta negra.
Las tildes de escaramujos y los finos toques de piel de cítrico conforman su personalidad.
Opulenta e intensa en el paso de boca, esta garnacha Antiqua nos devuelve la fe por las viejas Garnachas centenarias cuyo sello inequívoco se encuentra en la huella del viñedo.
Un placer para los sentidos y para compartir las viandas de este exquisito templo de las sensaciones gastronómicas que es Casa Unai.
Vino para buenos aficionados al cáramo, que distingan las viejas garnachas.




