La opinión del enólogo
Balbino Lacosta
Enólogo de EnolariaLa bodega familiar Obergo se ubica encima del Valle de Secastilla, muy cerca de Torreciudad, en el Somontano oscense.
Este recóndito valle pasó desapercibido cuando los bodegueros franceses, arruinados por la Filoxera atravesaron los Pirineos para plantar viñedos y fermentar sus vinos.
Fue en la segunda mitad del siglo XIX. Cultivaron variedades francesas para recuperar su comercio del vino. El valle de Secastilla no fue colonizado y mantuvo en el viñedo familiar las vides de Garnacha del Somontano.
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Los viñedos de Chardonnay se plantaron en la década de 1980, coincidiendo con el renacer del Somontano al que sólo le quedaban unos centenares de hectáreas de viñedo.
Danium Chardonnay es el reflejo de la excelente adaptación del viduño francés al valle de Secastilla.
El vino derrama un alegre tirabuzón en la copa, mostrando un tono amarillo pajizo con notas verdosas en su menisco.
Exhala una fina nariz de flores blancas y notas balsámicas con una fresca acidez, consensuando el punto intermedio del Somontano entre el clima mediterráneo y el atlántico.
Junto a la Sierra de Ubiergo, en la línea defensiva de los castillos medievales, Danium Chardonnay emerita ese franco respirar de los vinos del Somontano entre el azahar y el matorral de monte.
Encajonado entre los ríos Esera y Cinca, y arropado por una estela de olivos y encinas, el paisaje salvaje ha dejado hueco a la cultura del viñedo y ha acunado este sencillo y delicioso Danium que se abre en boca con tildes de manzana y la exquisita mirabel.
La rápida maduración de la variedad, la altitud y la austera mano del podador que la recorta para no exigirla, dejan el fruto abierto para que con su extracto proporcione al vino, en el paso de boca, una sobria frugalidad refrescante.
Hay que agradecer a la clase de esta variedad borgoñona, su capacidad para adaptarse a diferentes ecosistemas y seguir dando lo mejor de sí misma.
Danium Chardonnay es un pintiparado ejemplo de las diferentes personalidades que esta variedad es capaz de desarrollar en distintos climas y suelos.
Combina muy bien con pescados y ensaladas. Debemos cuidar su presencia en la mesa con manteles blancos y verdes. Con colores paja, amarillo pálido o beige, el color del vino parece más sostenido e intenso. Evitemos manteles azules que lo manchan de verde y el rojo que le da reflejos cobrizos.




