No todos los blancos buscan ser ligeros y directos. Monte Real Blanco Fermentado en Barrica propone otra forma de entender el vino blanco: más compleja, estructurada y gastronómica, pero manteniendo una refrescante punta de acidez que aporta equilibrio.
Elaborado a partir de una cuidada selección de 80% Viura y 20% Malvasia, es un blanco en el que la fruta y los aromas varietales conviven con los matices adquiridos durante su estancia en barrica con las lías.
El resultado es un vino complejo y sutil, marcado por la elegancia y por una combinación de fruta, especias, vainilla, toffee, pan tostado y café.
Un blanco con otra dimensión
Cuando pensamos en vino blanco, muchas veces lo primero que nos viene a la cabeza son vinos frescos, ligeros y frutales. Monte Real Blanco Fermentado en Barrica juega con una idea diferente.
Aquí la fermentación en barrica y la posterior influencia de la barrica con las lías tienen un papel importante en el resultado final. Eso aporta textura y nuevos aromas sin renunciar a la frescura que proporciona su acidez.
La mezcla de 80% Viura y 20% Malvasia también contribuye a construir un perfil aromático amplio. No es un blanco pensado únicamente para beber muy frío y sin prestar atención: tiene suficiente complejidad como para detenerse en sus aromas y descubrir sus diferentes capas.
Notas de cata
En copa presenta un atractivo color amarillo ligero con destellos verdosos, acompañado de una apariencia muy brillante.
La nariz es sutil y compleja. Aparecen notas de fruta tropical, plátano y fruta blanca, que aportan el lado más frutal del vino.
Pero aquí llega una de sus características más interesantes: esos aromas conviven con notas de especias, vainilla, pimienta y clavo. La combinación crea un perfil mucho más amplio que el de un blanco centrado únicamente en fruta.
En boca se muestra sedoso y estructurado, acompañado por una refrescante punta de acidez. Esa acidez resulta especialmente importante porque aporta tensión y equilibrio frente a la estructura y los matices procedentes de la barrica.
El recorrido continúa con sabores relacionados con su estancia en barrica con las lías: toffee, pan tostado y granitos de café. En retronasal aparecen recuerdos claros de toffee, prolongando la experiencia después del trago.
Un blanco para comer
Su estructura y complejidad hacen que Monte Real Blanco Fermentado en Barrica tenga especial sentido alrededor de una mesa.
Dentro de las recomendaciones generales de Enolaria, los blancos funcionan especialmente bien con pescados, mariscos y platos especiados. En este caso, además, sus notas de especias, vainilla, tostados y toffee ofrecen un perfil interesante para acompañar elaboraciones con más intensidad.
Puede ser una elección diferente para una comida en la que normalmente recurrirías a un tinto. También puede funcionar en una cena en la que quieras ofrecer un blanco con más presencia y estructura.
¿Para quién es?
Monte Real Blanco Fermentado en Barrica puede resultar especialmente atractivo para quien ya conoce los blancos frescos y quiere probar algo diferente.
También es una buena opción para quien piensa que “el blanco no es lo suyo” y todavía no ha descubierto los vinos fermentados o criados en barrica. Aquí la fruta continúa presente, pero aparece acompañada de una dimensión más cremosa, especiada y tostada.
No hace falta ser experto para disfrutarlo. Basta con prestar atención a cómo cambia el vino desde la primera impresión aromática hasta el final.
Monte Real Blanco Fermentado en Barrica: un blanco complejo, sedoso y elegante para descubrir que el blanco también puede tener mucho carácter.








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